El Sandbox Urbano de Valencia celebra su segundo aniversario el 24 de septiembre de 2026, consolidándose como un referente en innovación urbana con casi 50 proyectos desarrollados. Impulsado por Valencia Innovation Capital, este instrumento ha recibido 75 solicitudes y ha facilitado la puesta en marcha de 48 proyectos, autorizando el 98% de los presentados. La ciudad se ha convertido en un laboratorio vivo para probar soluciones innovadoras en entornos reales, reforzando la colaboración entre empresas, universidades, centros tecnológicos y la administración.
Durante estos dos años, el Sandbox ha reunido a 48 entidades participantes, incluidas 36 empresas, 7 institutos tecnológicos, 3 organismos del sector público y 2 universidades. Una de cada cuatro iniciativas se desarrolla en colaboración entre varias organizaciones, lo que evidencia la fortaleza de un modelo basado en la cooperación entre administración, conocimiento científico, tejido empresarial y ciudadanía.

El servicio de Innovación del Ayuntamiento de Valencia ha elaborado una memoria de este periodo bianual, destacando que los ámbitos con mayor actividad han sido el medio ambiente y la bioeconomía, que concentran el 26,5% de los proyectos, seguidos por cultura, creatividad e inclusión social (18,4%), digitalización y telecomunicaciones (16,3%), energía y movilidad (14,3%) y seguridad para la sociedad (14,3%). Las tecnologías más presentes han sido la sensórica, los algoritmos, el internet de las cosas, la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la robótica.
La memoria bienal recoge también el esfuerzo realizado por la administración municipal para facilitar la experimentación. En este periodo se han desarrollado más de 152 acciones de apoyo al ecosistema, el 62% de las resoluciones se han tramitado en menos de tres meses y el tiempo medio de respuesta se ha situado en 90 días, por debajo del máximo previsto en la ordenanza reguladora. Además, la relación de recursos urbanos disponibles ha crecido más de un 40%, incorporando nuevos espacios e infraestructuras a propuesta del propio ecosistema innovador.
Los resultados obtenidos muestran que la experimentación genera valor tanto para las entidades participantes como para la ciudad. El paso por el Sandbox ha permitido al ecosistema innovador avanzar 11 niveles acumulados de madurez tecnológica (TRL), alcanzar una valoración media de utilidad de 7,75 sobre 10 y registrar una satisfacción de 8 sobre 10 entre las entidades participantes. Además, una de cada cuatro innovaciones finalizadas ya ha llegado al mercado.
La concejala de Innovación, Paula Llobet, ha destacado que estos dos años «demuestran que la innovación es mucho más efectiva cuando se abre a la ciudad y se desarrolla junto a quienes conocen sus necesidades reales. El Sandbox Urbano ha hecho realidad el derecho a innovar en Valencia, eliminando barreras y facilitando que empresas, universidades y centros tecnológicos puedan validar soluciones con impacto directo en la ciudadanía. Es un nuevo derecho para el ecosistema innovador español y europeo: el derecho a usar la ciudad para innovar».
