La Generalitat Valenciana ha anunciado el 10 de agosto de 2026 un ambicioso proyecto de renaturalización que abarcará 400 hectáreas en los barrancos del Poyo, Túria, Magro y Picassent. Este plan, que cuenta con una inversión de 56,4 millones de euros, tiene como objetivo aumentar la resiliencia de estas áreas frente a incendios y riadas mediante la plantación de 400.000 árboles y la eliminación de cañas invasoras.
El proyecto busca mejorar la resistencia de los barrancos frente a incendios, ya que las cañas son altamente inflamables. Además, se pretende aumentar la capacidad hidrológica de los cauces al sustituir estas plantas invasoras por vegetación autóctona de bosque de ribera, lo que mejorará la infiltración de agua durante las avenidas.
La intervención se llevará a cabo en 53 términos municipales, beneficiando a 11 municipios en la cuenca del Poyo, 14 en la del Túria, 23 en la del Magro y 3 en el barranco de Picassent. Esta iniciativa no solo busca mejorar la capacidad hidráulica de los cauces, sino también ofrecer a la ciudadanía espacios verdes seguros para el ocio y el esparcimiento.
El plan se enmarca dentro del Plan Endavant, que incluye 343 medidas para la recuperación económica y social de la Comunitat Valenciana. La experiencia de inundaciones pasadas, como las generadas por la dana, ha demostrado la necesidad de mantener la regulación hidrológica de los cauces, eliminando obstáculos y especies invasoras para mejorar la cubierta vegetal.
Raúl Mérida, comisionado para la Recuperación, destacó que este es el proyecto de limpieza de cañas y renaturalización de cauces más grande a nivel nacional. Mérida subrayó la importancia de reconciliar a la ciudadanía con sus barrancos y riberas, transformándolos en espacios verdes seguros. Además, mencionó que, aunque la competencia sobre los cauces es del Estado, la Generalitat ha decidido actuar proactivamente en aquellas áreas donde no ha intervenido la Confederación Hidrográfica del Júcar.
